Inversiones seguras.
Hace unos días se publicó una noticia que, dados los tiempos que corren, me llamó poderosamente la atención. Resulta que un señor pagó en una subasta 9 millones de euros por un coche.
Si contamos que el coche no era cualquier coche, sino un Ferrari 250 Testa Rossa del que sólo se habían fabricado 22 ejemplares en el año 1957, puede que empecemos a enteder algo de lo que motivó al comprador a emprender semejante azaña. Si miramos detenidamente las fotografías del coche en cuestión puede que entendamos alguna cosa más.
Cuando estaba en la escuela, el profesor de proyectos (JCF) siempre nos decía que lo que verdaderamente puede aportar el arquitecto a la sociedad es precisamente lo que no le piden nunca cuando le formulan un encargo, belleza. No entiendo mucho de coches, pero no me cabe la menor duda de que la diferencia entre los 60.000 euros que puede costar un buen coche y los 9 millones de éste no radica en los pistones, la suspensión o las llantas. Me cuesta creer que los ingenieros de Ferrari cuando proyectan un nuevo modelo se limiten a pensar en un máquina que sea veloz y potente.
Un tío mío siempre me lo ha dicho, la belleza es un valor seguro e imperecedero. En el arte, por ejemplo, a la hora de adquirir una obra, antes que el artista, el galerista, la técnica o el formato, está la belleza de la obra en cuestión. Además, yo creo que esta tesis es aplicable a cualquier ámbito de la vida, excepto en la arquitectura, donde el valor de los inmuebles es únicamente proporcional a su tamaño. Lo que ocurre es que lo feliz que se puede ser en una vivienda no es proporcional a lo que se paga por ella.


Mayo 21st, 2009 at 10:18
Sería interesante establecer esa relación belleza-arquitectura-dinero. Hace unos años se me quedó grabada la frase de un arquitecto argentino, sobre cómo la arquitectura moderna tiene tintes pornográficos por la cantidad de dinero que parece necesitarse para desarrollarla. Este coche ilustra perfectamente el tema. Su coste está relacionado con que se trata de un objeto único e inimitable y no tiene nada que ver con el valor de las piezas que se han utilizado en su construcción ni el tiempo dedicado a ello por sus fabricantes. Justo lo contrario de lo que le ocurre a muchas piezas de la arquitectura actual en las que parece necesario gastarse una insultante cantidad de dinero para conseguir la belleza del objeto.
Junio 5th, 2009 at 17:43
Maravilloso coche y maravillosa reflexión. Estoy totalmente de acuerdo. Un gráfico o estudio como el que sugiere Hemaja sería realmente interesante. Pienso en obras de arquitectura tan discretas, tan serenas y valiosas y que no son conocidas porque no son ruidosas o pornográficas. Y tantas otras que nos lanzan cada día como ejemplares, cuando tan sólo son un ruido construido. Qué gran problema es la repercusión de estos ruidos en la formación de nuestros jóvenes arquitectos.