Moda
Una pregunta que ya es casi existencial, y que tiene su origen en una duda recurrente es sobre el papel de las modas en la arquitectura. Que una de las actividades más importantes del estudio sean los concursos, hace que continuamente estemos produciendo imágenes, y esto te sumerge en una dinámica en la que no es difícil perder la capacidad reflexiva.
Incluso me ha parecido advertir en alguna revista especializada (!estas si que son productoras de imágenes!), que también tienen el mismo problema. No sé, en su caso, si es una cuestión puramente comercial o es que la noche les confunde. Está claro que una imagen con mucho artificio es más fácil de ver (incluso vender), pero me temo que el almíbar no es buen amigo de la arquitectura. Marcel Duchamp hablaba de la “beauty of indifference” para justificar todos los años que le había dedicado a su Gran Vidrio, decía que no se quería enamorar de su obra, que no quería que le gustase.
Escribía Le Corbusier en pleno auge del positivismo: “En aquel momento (refiriéndose al Espirit Nouveau), también llegamos a precisar las condiciones en que se desarrollaba el maquinismo, la ley de economía que es el medio por el que se dirige todo el trabajo moderno. Constatamos que el maquinismo está basado en la geometría y, finalmente, establecimos que el hombre sólo vive de hecho, de geometría, que esa geometría es, hablando con propiedad, su lenguaje mismo, significando con esto que el orden es una modalidad de la geometría y que el hombre sólo se manifiesta por el orden.”
Adjunto, como ejemplo no sé de qué, una de las últimas imágenes producidas. Un concurso realizado con Guitart arquitectos.


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