El sueño de habitar
La crisis del sector está dando lugar a situaciones de los más cómicas, por lo menos 1 o 2 al día. Hoy ya no he podido resistirme. De un tiempo a esta parte, no para de llegar a casa y al estudio propaganda de promociones que insisten en venderte la casa de tus sueños, y como cada vez que escucho juntas las palabras vivienda y sueño no puedo evitar recordar el libro de Blanca Lleó www.blancalleo.net, que explora la evolución de la vivienda a partir de los sueños de sus moradores, las comparaciones entonces son inevitables.
Después de muchos años justificando su producción residencial con un “eso es lo que la gente quiere”, igual ha llegado el momento de los promotores y demás agentes para reflexionar sobre lo que “la gente” sueña, o por lo menos, lo que necesita.
Seguimos viviendo como nuestros abuelos pero más apretados, es cierto que el mundo se ha hecho más pequeño, pero ha sido ese el último cambio de los últimos 40 años?
A mi desde luego nadie me ha preguntado por mis sueños, pero me cuesta creer que la respuesta de nadie coincida con la imagen que ilustra el último panfleto que he recibido.

Marzo 25th, 2009 at 14:44
Totalmente de acuerdo. No son las promotoras ni los bancos, ni los empresarios ni el mismo cliente, la futura propiedad, los que tienen la formación y el conocimiento para traducir esos sueños en un espacio físico. Los arquitectos estudian y trabajan muchos años para poder escuchar al cliente y traducir sus sueños a una realidad.
Desafortunadamente, la sociedad en general no ve al arquitecto como el traductor de sus sueños, esos príncipes que proclama Antonio Miranda que tienen como misión arriesgada y comprometida la de convertir la entelequia en algo físico.
Los arquitectos tenemos la responsabilidad de hacer una labor continua de formación de quienes nos rodean proclamando nuestra misión, nuestro compromiso con esos sueños, y demostrando nuestras capacidades.
Marzo 28th, 2009 at 23:13
Ese es otro tema que quería tratar algún día, la función pedagógica del arquitecto.
Yo tengo mucho respeto por todos los arquitectos que, trabajando para un promotor privado, han sido capaces de construir algo singular después de haberse ganado su confianza.
En el estudio solo hemos hecho una vivienda unifamiliar y desde luego la relación que se establece entre los propietarios y el arquitecto es digna de otro post.
Guardo buen recuerdo de los momentos (porque fueron varios) en los que discutíamos las propuestas que les presentábamos pensando que por fin habíamos conseguido plasmar sus ideas.
Abril 6th, 2009 at 20:45
Cuando encontramos esa química entre promotor y arquitecto, entre proyectista y futuro usuario, aparece algo extraordinario en el proceso productivo de la arquitectura. Un buen cliente, afín en los sentimientos, los anhelos y el intelecto, es lo más valioso para un arquitecto. No hay buena arquitectura sin buenos clientes…