Montblanc
Con el tiempo que ha pasado desde la presentación del blog, este primer post del 2009 debería ser otra bienvenida, pero como la idea es arrancar en algún momento vamos a dejar los formalismos y la inauguración de la web para más adelante.
Hace unos meses que en la obra de Montblanc empezaron a colocar el revestimiento del zócalo sobre el que se apoya el edificio. La solución no es novedosa porque hace más de 30 años Corrales y Molezún ya proyectaron algo similar en la sede del Banco Pastor de Madrid, pero no deja de resultar muy impactante ver llegar a la obra los costeros de piedra caliza de 3,5 x 2 x 0,4 metros y más de 2000 kg de peso.
En una obra pequeña cuando de repente entra en escena una de estas piezas, lo hace con una violencia que a nadie deja indiferente. Es una escala que supera la del hombre, digamos que es de esas cosas que a uno le hacen sentirse pequeño. La textura refleja perfectamente la fuerza que ha sido necesaria para separar el bloque de piedra de la montaña, transmite energía y ejerce una fuerza de atracción sobre el observador que diluye la presencia del edificio aún más.

Marzo 8th, 2009 at 13:31
Se trata realmente de una solución tremendamente interesante y enriquecedora. Me parece que tanto la escala como la textura brutal del corte directo anclan el edificio al terreno y aligeran la presencia de lo que se asienta encima. Es un proyecto de una sencillez muy potente.